Después que la Maracucha Desiré nos propuso ir a Mochima, organizamos un viaje para bucear el 26 de septiembre en sus aguas orientales.
Por problemas médicos, desi no pudo ir pero nos acompañaron José Angel Dubois, Johan Etedgui, Flor, Gabriela Reingruber, José Núñez (el tibur), Jesús Ampueda (ex capi), Sofía Gajardo y yo. Usamos los servicios de Lolo’s en la marina de Puerto la Cruz y nos hospedamos, gracias a las gestiones de jesús, en el hotel Aquavi.
La ida
Salimos el viernes a las 2pm de Caracas para aprovechar la luz. Confiezo que le tengo mucho respeto a la vía de oriente, especialmente de noche. Lamentablemente debo decir que la vía hacia Puerto la Cruz está en pésimo estado, llena de huecos, baches, falta de rayado y siempre con mucho tráfico pésado. Por lo cual hay que manejar prudentemente y preferiblemente ir en caravana.
Las inmersiones
El sábado en la mañana luego de un rico desayuno en el hotel Aquavi nos fuimos a la marina. Variamos el plan usual de hacer dos días de buceo y propusimos salir con tres tanques el día sábado. Zarpamos rumbo este, hacia las canoas donde están los restos de un antiguo barco de vapor.

A la mitad del camino los delfines nos acompañaron durante unos 5 minutos, jugando con las olas, saltando frente a nosotros. Simplemente un espectáculo.

Llegamos a la isla las canoas e hicimos nuestro primer buceo en el “Vapor”. Según la poca información que conseguí el barco se hundió hace unos 80 años, aparentemente venía cargado de café al momento de hundirse; no se detallan las causas.

El bargo está hundido en un arenal a una profundidad máxima de 12 metros. Es ideal para tomar fotos debido a la cantidad de estructuras metálicas, sombras, constrastes complementados por abundantes anémonas, peces piedra, blenis entre otros. El agua estaba a 29 grados por lo que pudimos bucear más de 60 minutos sin congelarnos.

El segundo buceo fue en la pared de la picúa grande. Parece un trozo de piedra desprendida de la isla principal, con paredes bastante verticales, piedras ahogadas, abundantes cardúmenes, corales bebés. El buceo lo hicimos partiendo de la cara sur donde el barco queda protegido para ir con la pared a la derecha y luego retornar. El agua todavía calientica y la visibilidad regular-buena.
Al terminar la segunda inmersión partimos rumbo al faro para hacer la última inmersión. Pudimos observar en la Picúa “la cara del pirata” un caprichoso juego de contrastes entre las piedras que parece la cara de un pirata. ¿Tú la ves?

La Inmersión en el faro fue ya llegada las 4 de la tarde, por lo cual no perdimos mucho tiempo y nos echamos al agua. Siempre me ha gustado este lugar por las gorgonías, abanicos y pequeños cardúmenes de sardinitas que se mueven como en la película de Nemo.

Ya llenos de burbujas, partimos rumbo a la marina. Como siempre, luego del buceo el hambre está presente, así que nos fuimos al hotel, nos cambiamos y luego nos dirigimos al paseo colón donde nos deleitamos con unos chawarmas espéctaculares.

En resumen, un excelente fin de semana, buceos únicos, lugares de postal y mejores compañeros de buceo. Muchas gracias a todos por habernos acompañados.
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