De Blanco y negro a arcoíris, buceo en chile

Publicado en: Bitacoras, Frecuencia Azul | 0

molles 01Era jueves en la tarde y mi amigo Alfieri nos confirmó a Sofía y a mí que ese fin de semana íbamos a salir a conocer Los Molles y Pichidangui. Como niño esperando el recreo, ya me sentía emocionado por continuar conociendo las aguas de chile.

Buceo en Blanco y negro

Según el plan, a las 6am del sábado estábamos saliendo de Santiago rumbo al norte. Los Molles es un pequeño pueblo ubicado al norte de Santiago a unos 200km. Se llega por la ruta 5 tiene una excelente vía, salvo por un por un tramo llamado en el cual están realizando ampliación, razón por la cual salimos temprano.

El pronóstico del día era lluvioso así que nuestra expectativa era adaptarnos a lo que dijera la operadora de buceo. 2 horas de camino y ya estábamos en Los Molles. Todavía era temprano por lo cual hicimos un pequeño recorrido. Subiendo a una pequeña colina, pudimos ver toda la bahía, el día estaba apagado, el sol tímido se ocultaba tras las nubes, era un paisaje en blanco y negro.

Allí recordé la frase que dicen muchos de mis colegas que se iniciaron por los años 80: “nosotros aprendimos a bucear cuando el buceo era en blanco y negro”. Entonces me pregunté ¿será que el buceo en Chile carece de colores?

A las 8.30 y nos recibieron Carlos y Nico en la operadora Mar de Fondo. Una casa pequeña pero muy cómoda para la operación de buceo. Luego llegó Juan Carlos y nos brindaron un té caliente para entrar en calor, conocernos y verificar que el mar nos daría su permiso para bucear.

molles 02Los Reyes

Cada lugar de buceo tiene su logística y particularidades. En los Molles no hay muelle, ni marina por lo cual el bote duerme en la arena y a la hora de meterlo al agua un tractor ayuda con la maniobra. Una vez en el agua a todos los buzos nos toca empujarlo hasta que ya se puede encender el motor. Camino al punto de buceo que queda navegando unos 5 minutos pudimos ver algunos lobos marino jugueteando en superficie.

Nuestro primer buceo fue los reyes. Son un conjunto de piedras que se asemejan a los Tepuyes en Venezuela (montañas truncadas que posee una amplia meseta). Tiene imponentes paredes, pasillos y abundantes esponjas.

El perfil de inmersión se inicia en los 24 metros y llega a los 35. En el fondo hay arena y la corriente te va meciendo suavemente, como si estuvieras en una hamaca. Mi computadora marcaba 12 grados para lo cual, mis 8mm de neopreno ya empezaban a ser poco efectivos a los 25 minutos de inmersión.

Iniciamos nuestro ascenso, lanzamos la boya e hicimos la respectiva parada de seguridad. Al llegar a superficie esperamos que el bote viniera a buscarnos.

De vuelta a la operadora nuestros estómagos marcaban el ritmo, pensaban por nosotros. No habíamos desayunado. Debido a la lluvia y lo temprano que llegamos, ningún kiosko estaba abierto. Nos cambiamos y afortunadamente ya había abierto un lugar donde nos comimos unas deliciosas empanadas queso-camarón, aceitunas-queso.

Ya con el estómago lleno, esperamos un rato antes de nuestro segundo buceo.

Arcoiris

Para llegar a nuestro segundo punto de buceo navegamos unos 8 minutos. El día había abierto un poco. El sol se colaba entre las nubes y ya la lluvia se había dormido.

Arcoiris son un conjunto de piedras de paredes escarpadas que forman pasillos y pequeños túneles. El perfil puede ir desde los 25 a los 40 metros. Cuando miras hacia el fondo desde los 25 metros es la misma sensación como si estuvieras volando sobre una cadena de montañas. Por supuesto que su nombre se debe a la variedad de colores que resaltan si llevas una linterna. Una corriente suave en el fondo y visibilidad de unos 12 metros.

Y no podía faltar un asado

Luego de llegar a la operadora, lavar nuestros equipos e intercambiar impresiones sobre la inmersión, nos cambiamos guardamos todo y nos dirigimos a las cabañas de la luna, que son un conjunto de cabañas en la colina con vistas al mar, acogedoras, limpias y muy bien equipadas.
El buceo queda incompleto si no tienes la oportunidad de conocer “a fondo” a tus nuevos amigos. Así que mientras el carbón se ponía a punto y luego cocinábamos unas “longanizas” (así se les llama a los chorizos en chile) y los acompañábamos con unas “marraquetas” (un pan pequeño) charlamos del buceo, nuestras historias y anécdotas.

Tuvimos el placer de conocer al papá de Nico a Don Hernán, quién fue uno de los pioneros del buceo en Chile. Don Hernán, brevemente nos relató su pasión por los barcos hundidos resaltando la historia de cuando encontraron un galeón español el cual, dragaron, exploraron esperando encontrar un tesoro. ¿Y lo encontraron? “No encontramos ningún tesoro, ese galeón ya había desembarcado su carga y se hundió luego, pero esa aventura, ese descubrir su historia, valió cada peso que invertimos” nos confesó Don Hernán.

pichidanguiEl Penitente, Pichidangui

Temprano el domingo salimos desde los Molles a Pichidangui. Un día con un sol radiante y una brisa fresca. Llegamos a la operadora Océano Dive Center donde nos atendió Alejandro Sosa. A pesar de las ganas de bucear, Alex nos indicó que el mar estaba con mucho oleaje y a que además habría que esperar el cambio de marea.

Hora y media más tarde, a pesar de que el mar seguía fuerte, nos indicaron que podríamos hacer una inmersión.
Pichidangui posee un muelle donde es muy cómodo embarcar, sin embargo debido al oleaje, la maniobra debía ser rápida. Sofía se quedó en este buceo así que fuimos Alfieri, Alejandro y yo.

Penitente es un bajo que está a unos 10 minutos de navegación. Su punto más alto está a unos 18 metros y se puede llegar hasta los 40. Su característica más resaltante es que tiene varios túneles que te transportan como si estuvieras en un laberinto mágico.

En este buceo el mar estaba especialmente fuerte, de todas las inmersiones y diferentes condiciones en las que he buceado las de este domingo pusieron a prueba todas mis habilidades: desde equiparte en Sidemount en superficie, descender rápidamente por el cabo, hasta sentirme que la corriente me trato como una barajita, moviéndome de un lado a otro a su voluntad. Ni hablar de la parada de seguridad en la cual el mar subía y bajaba abruptamente. Sacar mis tanques, pasar mi BC Dive Rite y subirme al bote completaron esta aventura.

No sé realmente por qué este punto de buceo se llama penitente, pero sospecho que allí es donde llevan a los buzos a pagar su primera penitencia.

Una nueva experiencia en las aguas de Chile, nuevos amigos, nuevas técnicas aprendidas nos dejó esta visita a los Molles y Pichidangui. Muchas gracias a Mar de Fondo, a Nico, Océano Dive Center y Alex por su excelente servicio y por supuesto a mi amigo Alfieri por guiarnos en este nuevo camino.

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Miguel Blanco
Master Instructor Padi
Director Latitud Scuba
[email protected]
+56-9-8554-8437

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