¿De quién es el tesoro?

Desde pequeña he sentido fascinación por el mar. Cuando aun no podía bucear, iba con mi papá a la playa de Oricao y Chichiriviche  a hacer snorkel. Como niña aventurera con dos hermanos mayores me encantaba, junto a ellos, irnos nadando hasta donde estaba la curvita o buscar aventuras en un bote inflable imaginándonos que descubríamos nuevas tierras. Y es que no solo estuve influenciada por las películas sino además con los cuentos que mi mama me leía  de piratas, batallas navales, 20.000 leguas de viaje submarino, etc lo que me hacían soñar en descubrir un tesoro bajo el agua.

Y si bien ahora las joyas que busco es poder estar cerca de los peces, encontrar un caballito de mar, bucear con delfines y ballenas, no he dejado de disfrutar con las historias de los tesoros hundidos.

 Desde el III milenio A.C. ya nuestros mares eran navegados por los fenicios y desde ese tiempo hasta hoy ocurren naufragios, dejando  tesoros ocultos bajo un manto de agua. Muchos son los que sueñan con encontrarse un tesoro de estos, y muchos se han dedicado a buscarlos.

Se estima que hay alrededor de tres millones de naufragios en los suelos oceánicos.

En el año 2007 uno de estos buscadores de tesoros (la empresa Odyssey Marine Exploration) halló los restos de una fragata española Nuestra Señora de Las Mercedes, con un tesoro valorado en 500 millones de dólares. Lo cual generó la demanda por parte de España reclamando que el tesoro le pertenecía. El 21 de septiembre de 2011, el Undécimo Tribunal de Apelaciones de Atlanta (Georgia) ratificó la orden de un Juez de Florida para que la empresa entregue el tesoro a España. En enero de 2012, y en un fallo que ya no admite recurso, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos rechaza el recurso de Odyssey Marine Exploration y obliga a la compañía a devolver a España el botín.

Este tema genera polémica… ¿A quién pertenece los restos naufragados, a los antiguos dueños o a los rescatadores? ¿Quién resuelve la controversia? ¿Existe una solución universalmente aceptada?

Nuestra Señora de Las Mercedes se hundió en 1804 y parte de sus restos han sido recuperados en aguas internacionales cercanas al estrecho de Gibraltar, a una profundidad de 1.100 metros. Concretamente, 594.000 monedas de oro y plata y diversos pecios de valor cultural e histórico, como cañones, aparejos y otros cargamentos. Reales de a ocho y escudos, todos ellos de la época de Carlos IV y acuñados en Lima, Perú en 1803, tan admirablemente retratado por Goya, nadie pone en duda su valor cultural e histórico. Las monedas han permanecido intactas en el fondo marino durante más de 200 años

La sentencia corrobora la doctrina anteriormente sentada en los casos de La Galga de Andalucía y La Juno, fragatas españolas hundidas en 1750 y 1802 con toda su tripulación a bordo, y cuyos restos fueron rescatados en aguas que bañan el Estado de Virginia.  En ambos casos, la sentencia fue inicialmente favorable a la empresa privada norteamericana (Sea Hunt), al entender que España había abandonado los restos, pero revocada por la Corte Federal del Cuarto Circuito porque las dos fragatas eran buques de la Armada y, por tanto, gozaban de inmunidad soberana.

La doctrina sentada en los casos Mercedes, Galga y Juno, confirma que los buques de Estado gozan de inmunidad soberana y, por tanto, el Estado del pabellón conserva la propiedad, salvo que se demuestre que ha renunciado expresamente.

Se calcula que existen unos 8.000 navíos españoles hundidos, muchos de ellos con verdaderas fortunas a bordo, en las aguas de la conocida ‘Ruta de las Indias’. Del Nuestra Señora de Atocha se recuperó oro, plata y joyas valuadas en unos 500 millones de dólares, encontrada en las costas del actual estado de la Florida, en Estados Unidos, donde se hundió en el siglo XVII. De ese monto, el Estado español no vio ni un céntimo, pues tras años de litigios el tesoro fue a parar a manos de su descubridor: el estadounidense Mel Fisher.

Después de este sonado caso, España ratificó en 2001 una Convención de la Unesco para proteger el patrimonio cultural que yace bajo el mar y evitar así que los cazatesoros se hagan con las grandes fortunas que transportaban sus navíos.

La comunidad internacional es consciente de la importancia del problema y ha tomado cartas en el asunto. Tras varios lustros de negociación, gracias a los auspicios de la Unesco, se firmó en París, el 2 de noviembre de 2001, el Convenio Internacional sobre Protección del Patrimonio Cultural Subacuático. El Tratado establece un régimen legal uniforme para que todos los Estados, adoptando los mismos criterios, eviten que las disparidades nacionales pongan en peligro el objetivo principal, y pacíficamente compartido, de garantizar y fortalecer la protección del patrimonio cultural sumergido.

Esta regulación entró en vigor en 2009, pero todavía son muchos los países que no adhirieron. EE. UU. es uno de ellos y no le faltan motivos, pues un gran número de estos preciados navíos naufragaron frente a sus costas. Además, empresas de ese país, como Odissey, obtienen cuantiosos beneficios cada vez que dan con uno de estos galeones y gran parte de ellos pertenecían a la flota de España.

El Reino de España se ha enfrentado, por un lado, a la empresa salvadora que alega el derecho marítimo norteamericano sobre hallazgos y salvamento (first came first served), según el cual los bienes abandonados y salvados pertenecen al salvador. Por otro lado, a 25 personas individuales, que sostienen ser herederos de los propietarios del cargamento. Y también ha intervenido el Gobierno de Perú, reclamando la propiedad soberana, pues el cargamento se fabricó en su territorio y por sus ciudadanos.

Las empresas dedicadas a buscar tesoros, pasan años documentándose, cuentan con equipos costosos de exploración submarina y dedican años a su búsqueda, patrocinados muchas veces por empresas privadas o personas particulares con los cuales divide sus ganancias.

Los dueños de los buques, quienes en otra época naufragaron por causas naturales, por enfrentamientos de guerra, o en manos de piratas.  Cargados muchas veces de tesoros, en joyas, monedas, lingotes, o cargamento de valor.

¿Y si se encuentra en aguas territoriales no forma parte del patrimonio de la Nación?

Pero ocurre también que muchas veces lo que cargaban estos buques eran producto de saqueos a ciudades, botines de guerra, o piratería…

…entonces pertenecerán:  al dueño inicial, a los dueños de los buques, a la Nación o a quien lo encontró??

 La Armada Española ha documentado hasta el momento 1.580  naufragios en una base de datos que fue creada en 2011 para registrar todos los barcos hundidos de los que existe constancia en los archivos navales. Naufragios, tanto los sufridos por buques españoles en cualquier parte del mundo como los de barcos de otras nacionalidades hundidos en aguas españolas.  En España registran 598 naufragios, mientras que en las costas cubanas 176. En Europa se concentran el 59,3% de los registros; en América del Norte, Central y el Caribe el 26,7%; en América del Sur se han catalogado el 6.8% y en el Extremo Oriente y Australia el 5,4%; al norte de África existe constancia de tan solo 21 hundimientos.

Algunos de los tesoros hallados:

Nuestra Señora de Atocha:

Galeón que formaba parte de la Flota de Indias, hundido en 1622, con 165 personas abordo, de las cuales solo sobrevivieron 5. Naufragó frente a las costas de Florida a 55 pies (16 metros) de profundidad. Mel Fisher y su tripulación de treasure Salvors iniciaron su búsqueda en 1969. La cual duró 16 años. Durante su búsqueda encontraron también los restos del Santa Margarita.  El 20 de Julio de 1985 se encontró el filón principal.  El pecio el cual cargaba en su último viaje: 24 toneladas de plata en 1038 lingotes, 180.000 pesos en monedas de plata, 582 lingotes de cobre, 125 barra y discos de oro, 350 cofres de índigo, 525 fardos de tabaco, 20 cañones de bronce y 1200 libras de platería trabajada, más joyas y bienes no registrados para evitar impuestos. Según los descendientes del famoso cazatesoros, unos 400 lingotes de plata y más de 100.000 monedas podrían permanecer todavía depositados en el fondo marino. Actualmente, los artefactos y tesoros del Atocha y Santa Margarita constituyen la parte principal de la colección de Mel Fisher Maritime heritage Society Museum.

SS Gairsoppa

Un carguero britanico de 125 metros de eslora, que fue hundido en febrero de 1941 por las fuerzas alemanas durante la II Guerra Mundial con un valioso cargamento de más 200 toneladas de plata fue hallado por odyssey, a 4700 metros de profundidad. Su valor aproximado es de mil millones de dólares. La empresa Odyssey acordo con las autoridades británicas dividir el botín, donde la empresa se quedará con el 80% de lo recuperado y 20% para el gobierno, además de las piezas únicas consideradas «herencia cultural». Durante la Segunda Guerra Mundial, el reino Unido indemnizó a los propietarios del tesoro por lo que pasó  a ser propiedad del gobierno británico.

Nuestra Señora de la Limpia y Pura Concepción:

Llamado también simplemente El Concepción, era uno de los principales galeones de la flota de Nueva España. Debido al mal tiempo partió de Veracruz (23 de julio de 1641) con la carga de otro barco que no pudo hacerse a la mar debido al mal tiempo. Hundido el 31 de octubre de 1641 a 75 millas de la costa norte de la Rep. Dominicana. Llevaba 500 personas a bordo entre tripulantes y pasajeros de los que sólo sobrevivieron 200. Los supervivientes del naufragio habían asegurado que las bodegas de la nave no bastaban para contener todas las riquezas del valioso cargamento.

Los españoles llevaron a cabo varios intentos infructuosos de localizar los restos en el arrecife.

En 1687,  William Phips de Nueva Inglaterra,  obtuvo información del lugar del hundimiento y decidió probar suerte. Con dos buques bien armados, atravesó el Atlántico y fondeó en la bahía de Puerto Plata. Dijo a las autoridades españolas que estaba allí en misión comercial, y con ese pretexto envió el otro buque, el Henry, junto a su ayudante el capitán Francis Rogers y a un grupo de buzos nativos a buscar los restos del naufragio, mientras él permanecía en puerto para vigilar que nada interfiriera su verdadera misión. Los buzos encontraron fragmentos del Concepción, que Rogers describió con algo de exageración, como el barco más rico que jamás había zarpado de las Indias Occidentales.

Rogers escribió en su cuaderno de bitácora que pasaron 59 días en el lugar y luego zarparon con casi 30 toneladas de monedas, barras y planchas de plata, más de once kilos de oro en lingotes y varios sacos con piedras preciosas. Aunque Phips y Rogers sabían que aún quedaba parte del tesoro en el Concepción, aquella fue su última expedición.

En 1978, se obtiene la información detallada escrita en la bitácora de Rogers y después de meses de exploración con equipos de alta tecnología, Webber y sus buceadores encontraron el Concepción. Un total de 60.000 monedas de plata fueron recuperadas por el equipo de Webber, además de multitud de artefactos y cadenas de oro. Los artefactos y el oro fueron entregados al gobierno de la República Dominicana como parte de su patrimonio cultural, proclamando a Webber héroe nacional. Cálculos extraoficiales lo estiman en miles de millones de dólares. Si contamos las 30 toneladas de monedas y parte del tesoro que fue rescatado por el capitán William Phips en 1687, indudablemente bien podría ser el mayor tesoro encontrado en todo el siglo pasado

San Diego:

El Galeón San Diego se hundió el 10 de Diciembre de 1600, como consecuencia del enfrentamiento con navíos holandeses, que planeaban la conquista de Manila; el San Diego se encontraba fondeado en el puerto de Cavite, y junto con el patache San Bartolomé y dos galeras y que tenían como tripulantes a soldados, nobles y mercenarios japoneses, fue armado con catorce cañones de la defensa de Manila y enviado a repeler el ataque holandés.

Un catamarán llamado Kaimiloa, descubrió el 21 de abril de 1991 a 52 metros de profundidad el pecio del San Diego, a 1200 kilómetros de la Isla Fortuna, en la Bahía de Manila, Filipinas, y cuyos 6000 objetos, entre los que se encontraban monedas, joyas de oro, porcelanas de la dinastía Ming, armas y cañones, fueron extraídos, siendo depositados el 70% de ellos en el Museo Naval de Madrid y el 30% restante en el Museo Nacional de Filipinas; en el lugar del naufragio aún restan el barco y los restos óseos de los 300 marineros que perecieron en él.

SS Republic:

EL SS Republic fue un barco propulsado por vapor que se hundió por culpa de un huracán en la costa de Georgia en octubre de 1865. Las bodegas del Republic contenían grandes cantidades de monedas de plata y oro y lingotes que iban a utilizar para reconstruir el sur del país, devastado por la Guerra Civil.

Fue descubierto por Odyssey Marine Exploration en 2003, a 518 metros (1.700 pies) de profundidad. Más de 51.000 monedas  de oro y plata se recuperaron del naufragio y más de 14.000 artefactos de mercancía del siglo 19. Valorado en 18 millones de dólares.

SS Mantola:

Barco de vapor Británico SS Mantola,  zarpó de Londres el 4 de febrero de 1917, llevando  pasajeros y carga, incluyendo un cargamento de plata. El 8 de febrero fue impactado por un torpedo de un submarino alemán. Casi toda la tripulación logro salvarse.

La carga de plata se encontraba asegurada, y el gobierno británico pago la suma equivale a más de 600.000 onzas de plata sobre la base de precios de la plata en 1917.

En septiembre de 2011, el Departamento de Transportes del Gobierno del Reino Unido concedió un contrato de recuperación de la carga con la empresa  Odyssey. Según el acuerdo, Odyssey conservará el 80% del valor neto de la plata recuperada.

El Mantola fue descubierto a más de 2.500 metros bajo la superficie del Océano Atlántico Norte, en aguas internacionales a unos 100 kilómetros de donde se encuentra el SS Gairsoppa.

Algunos de los tesoros hundidos que quedan por rescatar:

El valor de los tesoros justifica que se emprendan largas batallas legales, que pueden durar hasta décadas,  a fin de reclamar la propiedad de los pecios y su cargamento.

Además de que sufren mientras los saqueos clandestinos, que pueden arruinar hallazgos arqueológicos.

Mientras, navíos como el San Roque, Santo Domingo, San Ambrosio, Nuestra Señora de Begoña, Nuestra Señora de los Remedios, siguen despertando el interés de aficionados y expertos en  la búsqueda de tesoros sumergidos.

Los más buscados:

El Galeón de San José:

Localizado bajo 210 metros en aguas de Cartagena, Colombia. Naufragó en Junio de 1708. Fue localizado en 1982. Posee un tesoro de 11 millones de monedas de oro. Las cuales podrían alcanzar un valor de 5.000 millones de dólares!!. Se trata de uno de los barcos más grandes del siglo XVIII y que transportó el mayor tesoro conocido de la historia.

El navío zarpó de Cartagena de Indias el 8 de junio de 1708 rumbo a La Habana para después viajar a Cádiz en España. Sin embargo, poco después de su partida fue atacado por una flota inglesa que en su intento de robarlo, lo hundió con todas las riquezas a bordo frente a la península de Barú y lo convirtió en una leyenda de enormes dimensiones.

En 1982, la empresa Sea Search Armada anunció su descubrimiento a pocos metros de la costa de Cartagena. En 1989 inició una batalla legal con el estado colombiano. En octubre de 2011, la Corte Distrital del Distrito de Columbia de Estados Unidos profirió fallo favorable a la República de Colombia en el caso de la demanda de la empresa estadounidense Sea Search Armada (SSA) por supuestos derechos sobre el Galeón San José. Agregó que «el fallo es susceptible de apelación». En tanto, el gobierno de España también reclama derechos sobre los pecios del San José, ya que asegura pertenecía a una flota militar española. Así, el tesoro sigue bajo el agua, mientras que este caso no sea cerrado.

Merchant Royal:

Localizado en el Canal de la Mancha a 100 metros de profundidad, a cinco millas frente al condado de Cornualles. Naufragó el 23 de Septiembre de 1641. Alberga un tesoro de 100.000 lingotes de oro, 400 barras de plata mexicana y medio millón de piezas de joyería. Valorado en 528 millones de dólares.

Este legendario barco mercante del siglo XVII es conocido como “el Dorado de los Mares”.

Durante años varias empresas se han dado la tarea de localizarlo. Sin embargo, su rescate ha significado una disputa entre la empresa Odissey Marine Exploration y el gobierno de España, luego de que no quedara absolutamente claro bajo el mando de quién realizaba en ese momento los viajes el navío.

Nuestra Señora del Juncal:

Localizado en la Sonda Campeche México. Naufragó el 31 de Octubre de 1631. Se presume tiene el mayor cargamento salido del “Nuevo Mundo” con 1.077.840 pesos, según el entonces virrey de la Nueva España, el marqués de Cerralbo.

Aunque hay muchos buscadores de tesoros interesados en este navío así como en otros que igual se encuentran en aguas mexicanas como Nuestra Señora del Juncal, Santa Teresa y la nao San Antonio, el gobierno mexicano niega la exploración por considerarlos patrimonio cultural sumergido, pertenecientes a la categoría de los bienes que son objeto de estudio, custodia, conservación y difusión, pero que en sí mismos son inalienables e imprescriptibles y, en consecuencia, no susceptibles de comercialización.

HMS Sunssex:

Localizado en el Estrecho de Gibraltar a 1.000 metros de profundidad. Naufragó en 1694. Se estima que posee 10 toneladas de oro, y 100 de plata en lingotes. Se valora su cargamento entre 670 millones a 4.150 millones de dólares.

Buque de bandera inglesa de 48 metros de eslora, 80 cañones y 560 marineros a bordo, naufragó frente a las costas de Gibraltar a causa de una fuerte tormenta.

Entre 1998 y 2001, la empresa Odyssey Marine buscó el barco y en 2002, tras asegurar haberlo hallado, llegó a un acuerdo con el gobierno británico. Sin embargo, no pudo iniciar la excavación por denuncia de organizaciones arqueológicas que prevenían el «saqueo por parte de empresas privadas». Además, otra disputa se inició en 2006 con el ministerio de Relaciones Exteriores de España que pedía que se comprobara que el naufragio no correspondía a un galeón español. El tesoro, mientras tanto, sigue bajo el agua.

Algunos de los Tesoros perdidos bajo el mar más buscados:

El Tesoro de Barba Negra.

La historia cuenta que Barba Negra escondió un enorme tesoro de lingotes de oro y miles de piezas valiosas, pero nadie sabe dónde.

La Venganza de la Reina Ana era un barco pirata comandado por Edward Teach, más conocido como Barba Negra, que se hundió frente a Carolina del Norte en 1718 y sus restos fueron hallados en 1996 por cazadores de tesoros.

El arqueólogo Mark Wilde Ramsing tomó entonces el testigo y junto a sus colegas del Museo Marítimo de Carolina del Norte en Beaufort excavó entre los restos del navío en busca de pistas sobre la vida de Barba Negra. En su interior se han hallado numerosos objetos, algunos pertenecientes al botín o al equipaje personal del pirata, como una campana española de bronce, piezas de un trabuco inglés y una jeringuilla uretral francesa para tratar la sífilis, mientras que otros podrían ser parte del equipamiento del buque, como unas granadas de mano de fabricación casera y 24 cañones de diferentes tamaños, algunos todavía cargados con la peculiar metralla usada por los piratas. Pero el tesoro de Barba Negra hasta ahora no se ha encontrado.

El Tesoro de Lima.

Al parecer los españoles cargaron el tesoro en el buque “María Querida” en 1823, justo en los últimos ´días de dominio castellano por esas tierras, bajo el mando del capitán William Thompson, quien embarcó para México, por aquel entonces aún bajo el dominio español. Sin embargo, con el botín, Thompson se corrompió y se convirtió en pirata, matando a toda la tripulación de dignatarios que iban a bordo entre ellos un obispo. Luego de esto viajó a la isla de Coco (en la imagen) a 350 millas de Costa Rica, donde presuntamente enterró el botín

Según un inventario oficial, el tesoro comprende al menos, 113 imágenes religiosas, entre las que habrían una de oro del tamaño real de la Virgen María, además de unos 200 cofres de joyas, espadas con empuñadoras de 273 piedras preciosas, más de 1.000 diamantes, coronas de oro sólido, 150 cálices y cientos de barras de oro y plata.

En el año 1846, un marino canadiense de nombre John Keating logró recuperar una pequeña parte del Tesoro de Lima, viviendo como hombre rico en su natal Saint John´s, Newfoundland, hasta su muerte en agosto de 1882. Keating había conocido en Cuba en 1844 a un marino inglés apellidado Thompson, quien aseguraba ser uno de los dos únicos sobrevivientes del robo del tesoro, ocurrido en octubre de 1820. Llevándolo a vivir a su propia casa por espacio de tres meses, Thompson le dio a Keating los detalles del sitio donde estaba oculto el botín en Bahía Wafer.

El otro sobreviviente del gran robo de Lima era un escocés llamado MackComber, quien luego de ser rescatado junto con Thompson de las autoridades peruanas en Panamá, se quedó en Kona, Hawai por el resto de su vida, sin poder regresar nunca a buscar el tesoro.

En 1994 un historiador graduado de la Universidad de Costa Rica, presenta una Tesis en la que demuestra que el Tesoro de Lima no es un mito, sino un hecho histórico probado. Más de 300 expediciones se han realizado en la isla y hasta ahora no se ha podido encontrar el tesoro.

El Tesoro de Rande:

El 15 de octubre de 1702 entró en la ría de Vigo el cargamento más rico venido de América desde el descubrimiento. Diecinueve galeones españoles, escoltados por veintitrés barcos de guerra franceses, portaban ciento ocho millones de piezas de plata, oro y otras mercancías preciosas destinadas a costear la Guerra de Sucesión en favor de Felipe V. Retrasos burocráticos permitieron la llegada de una flota de piratas anglo-holandeses que, tras feroz batalla, se llevaron unos cuarenta millones de piezas. El resto permanece, hoy, en el fondo de la ría viguesa.  Hoy rusos y españoles se disputan una riqueza, todavía no encontrada.

El galeón de Hernán Cortés:

 Este barco naufragó cuando se dirigía a España con un cargamento de oro y piedras preciosas, hoy valorado en 150 millones de dólares. El tesoro lo sitúan en aguas cubanas, en Cayo Arenas.

Tesoro de Grosvenor:

 Galeón hundido en 1783 en el Cabo de Buena Esperanza. Un cargamento de piedras preciosas valoradas en tres millones de euros bajo el mar africano.

Millones de dólares se encuentran aun sumergidos en los mares,  muchos los anhelan,  no solo tienen un gran valor económico si no mucho más cultural e histórico.  Resguardados por el mar, muchos permanecen en el fondo y muchos es probable que jamás sean encontrados.  Una buena parte de estos tesoros han sido saqueados y se desconoce su paradero real. Otros tesoros han sido hallados por afortunados o cazadores de tesoros que durante muchos años han dedicado tiempo y dinero en encontrarlos. Una parte de lo recuperado lo podemos ver en museos.  Y hay otros tesoros que a pesar que han sido localizados no son extraídos muchas veces por encontrarse en disputas legales para determinar a quién pertenece.

Aunque se ha tratado de llegar a acuerdos y crear normas para lograr definir la propiedad de los hallazgos, es realmente complejo definir de manera justa de quién es el tesoro.

Déjanos saber tu opinión con respecto a este polémico tema… ¿De quién es el tesoro?

Sophía Gajardo

8 Responses

  1. wagner
    | Responder

    Si los náufragos españoles tienen oro y plata de donde la sacaron seria mas justo que se le diera el tesoro a quien los españoles se lo robaron ya que enrealidad el oro es de donde lo sacaron

    • jorge quintero
      | Responder

      pienso que espana se ha dedicado ha reclamar tesoros que eran de su flota la cual si fueron alquiridos del saqueo , esplotacion de los pueblos americanos , eliminaron culturas y asecinando y matando . hoy es increible que reclamen derechos de esos tesoros , pieso que deberian de tener un poco de decensia por tales altos en el pasodo ,si son tan culturales porque no debuelven al mar lo que le han quitado a los buscadores de tesoros , deberian de dar el ejemplo

  2. angel ramirez rivera
    | Responder

    yo creo que los españoles son verdaderos rateros de todos los tesoros de mexico y latinoamerica como se atreven a disputar los tesoros , si todo lo que contenian sus barcos es robado mendigos por eso odio a esos desgraciados ususpadores.

  3. Alejandro Lorenzo
    | Responder

    Todo el asunto de quién es el dueño de los tesores debe recaer en la legislación internacional y que ésta dictamine quién es el dueño del cargamento de los barcos. Si el Reino de España tenía en posesión aquellas minas de metales y transportaban la mercancía de un lugar a otro de sus dominios, y que además la mercancía estaba en sus barcos, ¿no es lógico que el tesoro pertenece al país dueño de la flota? En el caso de la flota británica, portuguesa o francesa más de lo mismo. Sólo hay que mirar las inscripciones en las monedas para ver a qué país corresponden. Por otro lado, creo que según un país u otro los tesoros encontrados se reparten en ciertos porcentajes con los países que demandan sus pertenencias. Todo hay que dejarlo en manos de la ley y la normativa vigente.

  4. hugo
    | Responder

    los tesoros encontrados en el mar son :una primera parte para el que lo busco y encontro segundo para el pais de origen de donde salio o se exploto o se produjo el tesoro mayormente de America del Sur

  5. rodolfo marrero
    | Responder

    Rodolfo Marrero vzla; 08/03/2016. De acuerdo; eso pertenese al q lo encuentre porq si españa reclama verguenza deviera tener y callarse ya q mucha gente inocente murio cuando se llevo a cabo aquel saqueo miserable a amaerica.

  6. El tesoro de Rande (estrechó de Rande en el interior de la ría de Vigo), nunca se ha encontrado por mucho que se ha buscado. Lo cierto es que la flota de las indias que lo traía de América, al no poder descargarlo en Cádiz, su destino, porque el puerto estaba sitiado, por la flota anglo holandesa . Se dirigió a Vigo. Esta flota venía escoltada por barcos de guerra franceses. Una vez refugiada en el fondo de la ría, se procedió a su descarga, y se transportó en carros tirados por bueyes a Madrid, debidamente escoltados. Cuando llegó a Vigo la flota anglo holandesa, que abandonó el cerco de Cádiz, para perseguir a la franco española, la mayoría de los tesoros se habían descargado.
    Los anglo holandeses en número superior hundieron a los franco españoles y se llevaron una pequeña parte; otra parte se fue al fondo del estrecho. En el Museo Naval de Madrid, he visto en una vitrina, monedas de oro encontradas en el fondo de la ría.
    Un galeón, el Santo Cristo de Maracaibo, que se llevaban los ingleses remolcado y cargado de riquezas, debido al mal estado en que se encontraba, después de la batalla se hundió al poco de pasar las islas Cíes saliendo de la ría. Nunca ha sido encontrado.
    En Rande sólo se han encontrado anclas, cañones, balas de cañón y poco más. Los barcos siendo de madera durarían poco en el fondo del mar.

    • Muy interesante tu historia José Alberto. Esto de los barcos hundidos y los tesoros perdidos es muy apasionante. Yo creo que desde pequeña fantaseaba con encontrar alguno, aunque fuese una simple monedita, porque guardan tanta historia de aventuras…

      Gracias por compartirla

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