Ir a bucear más profundo no es un plan de inmersión!!

Los amigos de Dave no podían creer que él había bajado a más de 60 metros – le habían prestado un computador de buceo para que pudiese probarlo. Estaba sonriendo pensando en eso justo cuando respiro y sintió que ya no le quedaba aire.

Los Buzos

Dave acababa de completar sus aguas abiertas para certificarse como buzo dos semanas antes de su cumpleaños número 19 – soñaba con hacer del buceo su carrera profesional. Quería continuar su entrenamiento lo más rápido posible para convertirse en instructor de buceo, y bucear por el mundo.  Había leído revistas, visto programas de televisión y artículos en la web de aventuras y expediciones de buceo, y había realizado una lista compilando las inmersiones que quería realizar. Sus amigos Roy y Clarence habían buceado un poco más que él, casi por un año antes.

 El Buceo

El aire de la mañana era un poco más caliente que la temperatura del agua de 15°C , pero el viento estaba en calma y el sol brillaba cuando el barco zarpó. Cuando el Divemaster explicó que el barco estaba anclado en un punto que tenía una caída  que podía alcanzar más de 300 metros de profundidad, el trío de amigos se miró, y cada uno sabía lo que estaba pensando el otro: Ellos querían ir profundo. Se prepararon rápidamente y entraron al agua antes que los otros buzos. No querían que nadie cuestionara su plan de inmersión. Tan pronto como estuvieron en el agua, comenzaron a nadar lo más rápido que pudieron.  No había mucho que ver por debajo de los 30 metros, pero siguieron avanzando.  Ninguno de ellos había bajado tanto antes.

Ellos finalmente se detuvieron cuando se comenzó a oscurecer.  Dave miro la computadora de buceo que le decia 69 metros, a pesar de que le costó bastante enfocar la vista. Estaba aturdido y confuso. Los tres buzos estaban experimentando los efectos de la narcosis de nitrógeno. Se quedaron a esa profundidad menos de un minuto, antes de ponerse de acuerdo de ascender a una profundidad menor, esperando que los efectos desaparecieran.  ascendieron a 58 metros nivelándose en ese punto.

El Accidente

Cuando Dave se quedó sin aire, no sabía cómo reaccionar al principio. Se quedó perplejo cuando sintió que ya el regulador no le daba nada.  Rápidamente miro a su alrededor  y encontró a Roy. Nadó hasta su compañero, haciéndole la señal de falta de aire que solo había practicado durante su entrenamiento unas pocas semana antes, moviendo su mano cruzando la garganta. Roy se dio cuenta de lo que estaba sucediendo y le dio su fuente de aire alternativa. Tan pronto lograron tener la situación bajo control comenzaron a ascender, Clarence estaba nadando en ascenso. Él también se había quedado sin aire. Dave le entrego la fuente de aire alternativa de Roy a Clarence y comenzo a nadar a superficie.  Dave realizó un ascenso libre a superficie nadando desde los 52 metros de profundidad.  Roy y Clarence lo seguían rápidamente.

Debido a la limitación de aire, este par ascendió directamente a superficie sin realizar paradas de seguridad ni de descompresión. Ellos vieron que la tripulación del barco ya se encontraba en el proceso de rescate de Dave. Quien estaba inconsciente flotando en la superficie. Los esfuerzos por resucitar a Dave no tuvieron éxito, y fue declarado muerto más tarde en el hospital local.

El Análisis

Estos buzos realizaron una serie de errores relacionados con la planificación y preparación. Eran inexpertos y no contaban con el equipo necesario para una inmersión de este tipo. No tenían un verdadero plan de inmersión a parte de bajar lo más profundo, y no tenían idea de lo que ocurriría con el suministro de aire a esa profundidad. No tenían normas de seguridad. Nadie que evitara que hicieran cosas estúpidas. A pesar de existir límites de profundidad recomendados para buceo recreativo y directrices de cómo prepararse para inmersiones profundas, nadie cumplió ni hizo cumplir estas normas.

Como buzos, tenemos que tomar conciencia, actuar de manera responsable e informarnos a la hora de tomar decisiones. Lo que estos buzos no pudieron superar eran las leyes de la física.  Descendieron a cerca de 8 atmósferas de presión absoluta. Como se aprende en los cursos básicos de buceo, el suministro de gas (en este caso aire) se reduce a la fracción de la atmósfera y además la presión parcial de oxígeno era de 1,68 ata. Es decir, a esta profundidad, el tanque de aire les duraría un octavo (1/8) de lo que les duraría en la superficie y podía sufrir toxicidad por oxígeno.

Si además tomamos en cuenta del esfuerzo que realizaron nadando hasta esta profundidad sumado a la excitación y nerviosismo. Todo ello habría aumentado sus tasas de consumo del aire. Estos buzos decidieron en el calor del momento, realizar una inmersión profunda y romper sus récords personales. Nunca habían sido entrenados en técnicas apropiadas. No entendían los riesgos  de los efectos que pudiesen tener por narcosis de nitrógeno ni de la potencial toxicidad por oxígeno. No sabían cómo planificar paradas de descompresión, ni tampoco planificaron llevar suficiente suministro extra de aire con ellos, ni colocada como fuente de aire alterno amarradas a una línea al barco en los puntos donde debían realizar paradas.

Es por esto que uno de ellos pago el precio más alto. No se dio a  conocer los resultados de la autopsia de Dave, por lo que no se sabe e las causas de su muerte. Es probable que se haya ahogado. Sin aire por tanto tiempo, es posible que se ahogara y perdiera el conocimiento. Los otros dos buzos sobrevivieron. Ambos regresaron al agua para realizar una re-compresión no especificada, aunque es poco probable que esto les proporcionara algún beneficio. Probablemente fueron unos pocos minutos mientras la tripulación trataba de resucitar a Dave. Una vez que el barco estuvo listo para salir, debieron volver a superficie.

Clarence desarrollo síntomas de enfermedad descompresiva durante el viaje de regreso en el barco. Fue tratado varias veces en una cámara hiperbárica, pero todavía tiene síntomas residuales de este día. Clarence no recibio primeros auxilios con oxígeno en la superficie – lo cual es el estándar de atención para una lesión relacionada con el buceo – después de que sus síntomas se desarrollaran. Roy nunca mostró ningún signo o síntoma de enfermedad por descompresión. No sabemos porque Clarence sufrió un severo daño mientras que Roy salio «sin un rasguño».  Las tablas y algoritmos informáticos son modelos matemáticos de descompresión basados en pruebas y llevados a niveles muy conservadores. No pueden medir lo que ocurre en el cuerpo de cada persona en un momento dado. Que Roy se haya librado de esta no lo hace menos propenso a poder sufrir una enfermedad por descompresión. Otro día podría ser él.

Lecciones para la vida:

  • Realiza inmersiones dentro de los límites del buceo recreativo. Inmersiones más allá de estos límites, requieren equipos y entrenamientos especiales.
  • Ten un límite personal. No realices inmersiones que superen tu entrenamiento, o donde te sientas incómodo. No cedas a la presión de grupo.
  • Planifica siempre tu inmersión con tu compañero y/o líder de buceo.  Bucear más profundo como meta no es un plan de inmersión.
  • Busca entrenamiento. Realizar inmersiones por debajo de los 18 metros requiere unas consideraciones especiales, antes de realizar una inmersión profunda, busca información y adquiere experiencia de manera de realizarla de forma responsable.
  • Conoce los procedimientos de emergencia. Busca formación en primeros auxilios en el buceo, para que puedas ayudar en el caso de una emergencia.

 

Traducción realizada por Sofía Gajardo del articulo de Eric Douglas en la revista Scuba Diving

 

  1. buceo
    | Responder

    Es muy arriesgado bucear tan profundo, se necesita mucha experiencia y seguridad.

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