Pez del Caribe por el mar del Sur

La adaptación de un buzo venezolano en el mar chileno

Cuando decidimos migrar a otro país la primera y más importante condición es que tuviese mar para poder continuar sumergiéndonos. Y aunque sabíamos que sería un mar diferente, creo que no llegamos a imaginarnos el cambio radical al que tendríamos que aprender a adaptarnos.

Como buzos venezolanos disfrutamos de un Mar Caribe de aguas cálidas, la temperatura promedio es de 25°C  y cuando muy frías,  en el oriente del país (Parque Nacional Mochima), llegaron a estar a 18°C. En el Occidente (Parque Nacional Morrocoy) el agua suele estar a unos deliciosos 26°C y hasta 29°C.

Sabíamos que el Mar de Chile sería frío,  por lo que cuando orientamos nuestro rumbo al Sur realizamos de inmediato nuestra compra de trajes secos. Sería cosa nada mas de aprender a usarlo, eso pensábamos nosotros; ¡qué lejos estábamos de imaginarnos lo que sería a adaptación a este nuevo medio!

El mar de Chile tiene características muy diferentes a los que un buzo debe adaptarse:

La temperatura del agua en el mar chileno alcanza los valores más altos en la zona norte y disminuye paulatinamente hacia el sur.

Pero, además de los factores generales que hacen variar la temperatura de los océanos, las aguas del mar chileno están sujetas a factores locales y regionales, entre los que se cuenta la corriente de Humboldt y el fenómeno de El Niño y La Niña.

Por lo que aquí nos moveremos en aguas que oscilan entre 18°C y -2°C, promedio 10°C, obviamente a las profundidades a las que como buzos llegamos.

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Además la temperatura del aire en la superficie, que en invierno debes sumarla a tus necesidades de adaptación, pues sales del agua y el ambiente está a unos 12 grados por lo cual debes buscar alguna bebida caliente y abrigarte.

Esto no solo implica que debemos protegernos del frío con trajes húmedos más gruesos (como mínimo de 7mm), o trajes semi-secos  o mucho mejor trajes secos, sino que además nos limita el tiempo que soportamos permanecer bajo el agua sin vernos afectados por la pérdida de calor. Luego de los 50 minutos las manos aunque tengan guantes gruesos comienzan a dormirse.

Trajes más gruesos… menos flexibilidad…. más lastre!

… Y hablando de lastre, resulta que la densidad del mar (lo cual es lo que nos da mayor o menor flotabilidad) varia no solo por la salinidad sino también por la temperatura. Mayor salinidad mayor densidad, aguas más frías mayor densidad, aguas más cálidas menor densidad. Y aunque la salinidad del agua en Chile es media y normalmente en el trópico es mayor, en aguas venezolanas al tener la desembocadura del Amazonas, baja la salinidad del agua… todo esto se resume que en Venezuela usábamos 12 libras de lastre (5,44 kg) y ahora necesitamos 14 kilos (30,86 libras)!!!

No es lo mismo caminar y moverse con 12 libras (5 ó 6 kilos) que hacerlo con 31 libras (14 a 15 kilos)!!… ajustar nuestro lastre adecuado es necesario, pero luego de ya casi 15 buceos en Chile no logro dar con mi lastre correcto, pues aún no consigo estar realmente cómoda para poder realizar un chequeo de flotabilidad respirando tranquilamente, con condiciones del agua donde pueda flotar neutral a una profundidad de 5 metros…

… Y es que hablando de mantenerse a una misma profundidad, cosa que nos parecía algo fácil en Venezuela aquí es otro tema.

El movimiento del agua es uno de los factores que no habíamos contemplado ni imaginado que nos podría afectar tanto, en la adaptación a estas nuevas aguas. En Venezuela hablamos de mar muuuuuyyyy picado cuando hay olas de 2 o 2,5 metros, normalmente las aguas no alcanzan olas mayores a 1 metro. Aquí en Chile se habla de que cuando las olas están por debajo de los 2,7 metros de altura, es un buen mar para salir a navegar y bucear.

southern-ocean-waves_386_600x450Recientemente nos tocó una navegación con el mar bastante movido y por lo menos yo creo que pasamos dos olas que alcanzaban entre 4 o 5 metros, además como el fondo es rocoso, las corrientes y olas chocan con la costa, hace que te encuentres con olas cruzadas.

También bajo el agua se siente este movimiento que te levanta, te remece, y te tira nuevamente al fondo. Súmale a esto las corrientes que de momentos no te deja desplazarte y te sientes a merced de lo que quiera el mar.

Los buzos venezolanos hablábamos de Farallón Centinela como un buceo desafiante y exigente al que no era recomendable ir sin algo de experiencia y buenas condiciones para bucear. En ocasiones el mar estaba tranquilo y nos regalaba un buceo sensacional y otras veces nos exigía agarrarnos a las rocas y luchar contra el oleaje y las corrientes. Si han buceado allí con el mar “fuerte” les puede dar una idea de cómo es bucear en Chile (agréguenle las otras condiciones de la temperatura y el lastre).

Pero todo esto no nos ha quitado las ganas de bucear, representa un reto y es sentirse nuevamente novato.

Nos toca adaptarnos y aprender a movernos en estas aguas como peces del pacífico, sin dejar de ser coloridos y alegres como los peces del caribe que somos.

En esta adaptación no solo necesitamos aprender a estar cómodos en el agua nuevamente, sino además el cómo lograr que otros puedan estarlo. Dar clases aquí necesitará cuidados y atención especial para que pueda tener una experiencia agradable y motivante a seguir.

Aquí eso leíamos en nuestros manuales de Open, de revisar las condiciones del tiempo antes de planificar nuestras inmersiones o decidir a qué sitio ir, es algo que se pone en práctica necesariamente, de lo contrario podrías perder tu tiempo y tu dinero (pues movilizarse implica un gasto considerable), sí el mar puede no estar apto para salir a bucear.

La visibilidad es variable, nos ha tocado días decentes y no tan bueno, la falta de luz en ocasiones no ha ayudado mucho. Aún espero bucear un día con buena visibilidad y luz para ver si logro unas buenas fotos.

pichidangui-10Aunque los fondos marinos son muy diferentes; en Venezuela con arrecifes de coral y en Chile con formaciones rocosas; ambos sitios tienen su encanto. Aquí las formaciones rocosas forman laberintos, cuevas, pasadizos,  canales, paredes y pináculos donde diferente flora y fauna habita. Grandes formaciones de esponjas coloridas se adhieren a la roca, bosques de algas (Huiro, Cochayuyo, y otras) actinias como flores se agrupan en la piedra, y muchas estrellas de mar de diferentes formas y tamaños pululan como los erizos moviéndose lentamente por el fondo. No hay muchos peces multicolores, pero si crustáceos, moluscos y curiosos lobos marinos que pueden acercarse a saludarte.

Todavía hay mucho por hacer, una buena competencia en el mercado del buceo que incite a todos a mejorar sus servicios, considero que sería positivo. (¡A ver si ya todos los botes de buceo instalan por lo menos una buena escalera y dejo de subirme como una foca luego de salir del agua!). Una unión por la lucha de mejorar ciertas situaciones ayudaría, por ejemplo para promover una mayor conservación de estos espacios marinos que en este momento se ven como fuente de ingresos y producción de divisas a costa de los recursos marinos que se están explotando sin medida como es el caso de la extracción de algas que son hábitat de vida y hogar de futuras generaciones pues es donde la mayoría de los peces desovan… Esta sembrado el mar… pondremos también nuestra semilla y la cuidaremos a ver que se puede cosechar.

Comienza nuestra aventura por los mares del sur, a conocer nuevos entornos, continuar haciendo amigos, poner nuestro granito de arena para seguir compartiendo nuestra pasión por el mar y el buceo.

Sophía Gajardo

Madre de Latitud Scuba.
Instructor de buceo PADI
Venchi (Venezolana y Chilena a mucha honra)

3 Responses

  1. Abuelo de Latitud Scuba
    | Responder

    ¡Excelente descripción!

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