Alcohol y Buceo no son buenos compañeros

Cada vez que damos un nuevo curso Open Water Diver, la mayoría reacciona a la recomendación de no beber bebidas alcohólicas ni antes ni después de bucear.  Y es que a mucho les gusta con el calor de la playa tomarse al menos unas cervecitas.

Aquí les explicamos por que alcohol y buceo no son buenos compañeros…

Alcohol y Buceo
alcohol y buceo no son buenos compañeros

Si ya en condiciones normales el alcohol y las drogas producen alteraciones del estado mental y físico del individuo, los riesgos de accidente se incrementan vertiginosamente en el caso de buceadores que practican submarinismo habiendo consumido alguna sustancia de este tipo antes de entrar en el agua.

Existen estadísticas confiables que indican que un 49 por ciento de los buzos que han padecido de algún tipo de accidente o lesiones motivadas por una inadecuada descompresión , habían ingerido bebidas alcóholicas en las 24 horas previas a la inmersión

En la exanimación de más de 15 estudios sobre los efectos del alcohol sobre el rendimiento se comprobó que el alcohol estuvo relacionado en aproximadamente el 50 por ciento de todos los accidentes en las personas en edad legal para beber. En el libro Diving and Subaquatic Medicine (Buceo y Medicina Subacuática, de Edmond Cc, et al. 2002) los autores señalan que el alcohol se asocia hasta un máximo del 80 por ciento de todos los ahogamientos en adultos masculinos.

Que causa:

El alcohol causa depresión en el sistema nervioso central, causando el deterioro en la capacidad de discernimiento y reduce el tiempo de reacción y coordinación. A menudo el individuo ni siquiera es consciente del grado de deterioro

Reducción de los niveles de glucemia. La concentración de azúcar en nuestro organismo disminuye y las células del tejido nervioso, que sólo pueden utilizar azúcar en forma de glucosa, no disponen de ella. Por esto, el alcohol produce reducción de la capacidad de concentración.

Potencia los efectos de la narcosis de nitrógeno. El buceador es más susceptible a sufrir algún accidente por incapacidad de percepción de situaciones o actos peligrosos

Lleva un tiempo para que el alcohol se metabolice y desaparezcan sus efectos. M. W. Perrine y sus colegas estudiaron un grupo de buceadores experimentados y el impacto del consumo de alcohol en su desempeño. Su investigación comprobó que la capacidad de llevar a cabo habilidades en una inmersión estuvo significativamente comprometida con una concentración de alcohol en sangre (alcoholemia, o BAC) del 0.04 por ciento, lo que puede ser alcanzado por un hombre de unos 80 kilos (aprox 180 lb), que consume una lata de cerveza (340 ml) en una hora con el estómago vacío. El estudio también afirmó que, incluso, un nivel bajo de alcohol en sangre puede reducir la comprensión de la situación y las inhibiciones protectoras.

Beber dos copas antes de una inmersión a 30 metros , produce el mismo efecto que una inmersión a 60 metros sin haber bebido, esto hace que los problemas de narcosis de Nitrógeno puedan ocurrir a menor profundidad.

Diuresis. La pérdida de líquidos produce fenómenos de deshidratación que potencian los riesgos de padecer enfermedad descompresiva.

El cuerpo para poder metabolizar el alcohol, lo que hace es absorber el agua que tenemos retenida en nuestro cuerpo. A mayor cantidad de alcohol que hay que metabolizar, mayor cantidad de agua, de ahí el riesgo de deshidratarse cuando se bebe alcohol antes de bucear. Por eso es también es muy importante beber mucha agua antes y después de bucear. Una pérdida de agua de un 2% reduce nuestra capacidad física en un 20% y las pérdidas de sales a su vez, reducen nuestro rendimiento muscular. El cansancio es también un factor de riesgo en accidentes por descompresión. Además la reducción del volumen de plasma sanguíneo contribuye a ralentizar la absorción de nitrógeno tras la inmersión, pudiendo dar lugar a un problema de enfermedad descompresiva.

Vasodilatación. El alcohol produce dilatación de los vasos sanguíneos favoreciendo la pérdida de calor del cuerpo, lo que facilita la aparición de un cuadro de hipotermia. Cuando hacemos inmersión, las venas capilares, repartidas por toda la piel, se contraen para evitar la pérdida del calor corporal, especialmente de brazos y piernas. El alcohol tiene el efecto opuesto, hace que las venas se dilaten, por lo que el flujo de sangre que las atraviesa es mayor, como lo es la pérdida de calor correspondiente.

Vasoconstricción. Al reducirse el diámetro de los vasos, se produce un aumento en la presión arterial.

Los científicos han demostrado que la cantidad de oxígeno que consumen nuestros músculos es mayor cuando se ha bebido. Esto se traduce en una respiración más rápida y, por lo tanto, menor duración del aire de la botella.

Un consumo reciente de alcohol (junto con el mareo, diarrea del viajero, excesiva sudoración, diuréticos y el aire del avión) es una causa potencial de deshidratación en los buceadores. La deshidratación, particularmente cuando es severa, es un factor potencial de riesgo en la enfermedad descompresiva (EDC). El bucear también puede contribuir a la pérdida de fluidos a través de la respiración de aire seco y la diuresis causada por la inmersión y el frío.

Algunos de los síntomas de la deshidratación, tales como la fatiga o la somnolencia, pueden imitar a la enfermedad descompresiva (EDC), dando lugar a una posible confusión en el diagnóstico diferencial.

La ingestión de alcohol puede aumentar los efectos de la narcosis de nitrógeno. Debido a la disminución de las habilidades para resolver problemas, elevados niveles de alcohol en sangre (BAC) junto con una potencial deshidratación y sumado a los conocidos efectos narcóticos del nitrógeno, la sumatoria de todos estos efectos pueden dar como resultado accidentes que de otro modo podrían ser perfectamente evitables.

Si el alcohol es consumido antes o después de una inmersión altera la fisiología a favor de la enfermedad de la descompresión.  Antes de una inmersión, inclusive en relativas pequeñas cantidades, tiende a acelerar la circulación  y puede provocar que la sangre acarree una mayor cantidad de nitrógeno a los tejidos durante la inmersión.  Después de una inmersión, dilata los vasos capilares, lo que es posible que incremente la velocidad de liberación del nitrógeno y que contribuya en la formación de burbujas.

Fuente: Alert Diver y Buceo21.com

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